miércoles, 26 de junio de 2024

Un Monje Que Está en el Purgatorio se Aparece y Pide Sólo Una Misa Para Ser Liberado

 




Hace muchos años en Messina, Italia, hubo una gran terremoto en el que muchas personas perdieron la vida. Casi toda una ciudad cayó y se derrumbo, la única gran estructura que quedaba en pie era la Catedral.

Este relato está basado en el libro “Como ayudar a las benditas almas del Purgatorio”.

Unos años después del terremoto, había un Santo Sacerdote que quería ver la Catedral lo que quedaba en la Ciudad. Así que viajo muchas millas, hasta que luego un día de verano después de almorzar entro en la Iglesia y le pidió al custodio que abriera la puerta para poder mirar y orar.

Después de pasar mucho tiempo admirando las estatuas y las pinturas sagradas que había en las paredes, se fue a rezar delante de la estatua de la Santísima Virgen María, que estaba en el lado derecho del altar. Después de rezar allí por un tiempo, comenzó a cansarse y se quedo dormido. Cuando despertó, miró hacia la ventana y notó que estaba empezando a oscurecer, entonces trató de abrir la puerta principal pero estaba cerrada con llave, también fue a buscar las otras puertas pero vio que también estaban cerradas.

Empezó a golpear la puerta y a gritar que alguien lo ayudara, pero no había nadie que lo ayudara. El custodio se había ido a su casa pensando que el Sacerdote ya se había ido.

No había casas cerca de la Catedral porque ya habían sido destruidas y estaban deshabitadas debido al terremoto que había habido.

Cuando estaba ya totalmente oscuro, se dio cuenta que iba a tener que dormir en la Iglesia toda la noche. Vio a su alrededor y tomó una silla que iba a utilizar para pasar la noche. El Sacerdote cerro la puerta del confesionario y trató de dormir, pero estaba inquieto porque estaba solo en esa Iglesia oscura, y porque la silla también era incomoda. Ademas de eso, no podía dormir, ni siquiera por un minuto, porque la campana de la torre de la Iglesia sonaba cada 15 minutos.

Después de que la campana sonó por la media noche, oyó un ruido, se levantó de su silla y asombrado vio el altar de la Iglesia rodeado por una luz misteriosa.

Cerca del altar, había una pared que tenia un nicho en la pared, y en ese lugar había un monje con su capucha sobre la cabeza. El monje caminó hacia el frente del altar y dijo en voz alta:

“¡Hay un sacerdote aquí, que celebre una Misa por mi alma que sufre en el Purgatorio!”

El Sacerdote se asustó e inmediatamente se sentó en silencio en su silla. Entonces oyó los pasos del monje que caminaba lentamente hacia el confesionario y se detuvo por un momento.

El Sacerdote miró fuera del confesionario y vio el rostro del monje, era una cara de muerto. Y entonces oyó de nuevo los pasos del monje en el mármol de la Iglesia.

Más tarde, mientras el Sacerdote estaba sentado en su silla y rezando, oyó el sonido de las campanas dos veces, significado que ahora eran ya las dos de la mañana. Entonces fue de nuevo al altar y vio que se iluminó, y el monje salir del nicho del muro diciendo:

“¡Hay un sacerdote aquí, que celebre una Misa por mi alma que sufre en el Purgatorio!”

El Sacerdote todavía asustado, no dijo nada, y otra vez la Iglesia se oscureció.

Más tarde, el Sacerdote estaba rezando su Rosario. Le pidió a la Santísima Virgen Madre de Dios, que le diera valor.

Oyó las campanas golpear tres veces, lo que significaba que eran las tres de la mañana. Y el monje volvió a salir otra vez y dijo:

“¡Hay algún sacerdote aquí, que celebre una Misa por mi alma que está sufriendo en el Purgatorio!”

Pero esta vez el Sacerdote si salió del confesionario y dijo: “Si, yo lo haré”.

El Sacerdote se dirigió al altar y encontró todo preparado para la Misa, se puso la vestimenta y ofreció la Misa por la intención por el reposo del alma del monje.

Después de terminar la Misa, oyó una voz que provenía de la pared lateral, que decía esa voz:

No puedo agradecerte lo suficiente por lo que has hecho por mí. Durante 145 años he venido aquí pidiendo a alguien que me ayude. Esta noche estaré en el Cielo por tu Misa y tu acto de caridad. Por la Gracia de Dios te mostraré mi agradecimiento advirtiéndote cuando se acerque tu propia muerte.

Y entonces hubo un silencio y la Iglesia se oscureció de nuevo.

El Sacerdote tropezó hasta llegar a los escalones donde estaba la Santísima Virgen Madre de Dios. Se sentó apoyando la cabeza contra la pared y pronto se quedo dormido.

Al día siguiente temprano en la mañana, lo despertó el custodio cuando abrió la puerta de la Iglesia. El custodio se sorprendió al encontrar al Sacerdote todavía en la Iglesia y le pidió disculpas por haberlo encerrado accidentalmente en la Iglesia.

El Sacerdote regresó a su casa, y le contó a tres de sus amigos íntimos lo que había sucedido, pero ellos no le creyeron, le dijeron que debía ser un sueño, pero el insistió en que estaba diciendo la verdad.

Después de unos años el Sacerdote llamó a sus tres amigos y les dijo que iba de viaje.

Le preguntaron: ¿Cuándo vas a regresar?

Y él dijo: “Nunca”

Les recordó como el monje le había prometido que le revelaría el día de su muerte tres días antes.

Empezaron a reírse de él, le dijeron que estaba loco, porque decían que estaba en perfecto estado de salud y todavía era joven.

Pero el Sacerdote les dijo que era muy serio, dijo: “Esa noche hizo una buena confesión”.

Tres días después, cuando no venia a decir la Misa en la mañana, el sacristán fue a su habitación y lo encontró muerto. Había muerto en el sueño.

Años más tarde, cuando empezaron a restaurar la Iglesia, encontraron en el nicho de la pared cerca del altar un esqueleto de monje con capote y capucha marrón. La misma descripción de la ropa que el Sacerdote les había contado años antes.

Meditación:

Seamos como este Santo Sacerdote, hagamos Misas por los que han muerto, especialmente por los Sacerdotes, hermanos y religiosos, porque necesitan nuestra ayuda. Muchos esperan años para que nosotros simplemente ofrezcamos una Misa por ellos.

jueves, 20 de junio de 2024

Museo de las Almas del Purgatorio

 



EL PURGATORIO SÍ EXISTE Y ESTE MUSEO TIENE 15 PRUEBAS.🕯️

En Roma, Italia, cerca del Vaticano, se encuentra el Museo de las Almas del Purgatorio donde hay unos 15 testimonios y objetos que probarían las “visitas” de estas almas a sus seres queridos para pedirles que recen por ellas.

El museo está dentro de la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio y fue creado en 1897 por el P. Víctor Jouët, un sacerdote francés misionero del Sagrado Corazón.

El presbítero también fundó en Roma la Asociación del Sagrado Corazón de Jesús para el Sufragio de las Almas en el Purgatorio. Entre los años 1896 y 1914 la asociación utilizó una capilla que estaba ubicada en el lugar de la iglesia actual.

En 1897 la capilla se incendió y cuando el P. Jouët entró vio un rostro humano que tenía una expresión de tristeza y melancolía. Este suceso lo impresionó y llegó a la conclusión de que se trataba del alma de un difunto que quería contactarse con los vivos.

Entonces el sacerdote decidió crear un museo dedicado a objetos “tocados” por las almas del purgatorio. Viajó por Italia y Europa buscando más de ellos, algunos testimonios y donaciones para construir una nueva iglesia en el lugar donde estaba la capilla, ya que recibió un mensaje en sueños con esta petición.

Algunos objetos que tiene el museo:

◾Uno de los objetos que consiguió es la huella de un dedo en la funda de una almohada, cuando Sor María de San Luis de Gonzaga se le apareció una noche después de su muerte en 1894 a Sor Margarita del Sagrado Corazón.

◾En el museo también está el libro de oración perteneciente de una mujer llamada María Zaganti, donde hay huellas dactilares de su amiga Palmira Rastelli.

◾Otro objeto es un libro de oraciones en aleman que perteneció a George Schitz y tiene las huellas de su hermano Joseph. El difunto se apareció el 21 de diciembre de 1838 y le pidió que rezara en expiación de su falta de piedad en vida.

◾También hay una copia de un billete de 10 liras italianas, que fue uno de los 30 billetes que dejó un sacerdote fallecido en el Monasterio de San Leonardo en Montefalco del 18 de agosto al 9 de noviembre de 1919.

◾En el museo también está una réplica del rostro que vio el P. Jouët en el incendio de la capilla.

La Iglesia enseña en el Catecismo que “los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”.

“La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados”, señala en el numeral 1031 del Catecismo.

Dios le permitió a Santa Faustina Kowalska ver el purgatorio, el infierno y el cielo. La santa escribió que las almas del purgatorio le manifestaron que su mayor sufrimiento era sentirse abandonadas por Dios. Cuando salió de aquella prisión de sufrimiento escuchó la voz del Señor que le dijo: “Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia”.

viernes, 17 de mayo de 2024

Testimonio del purgatorio: Larga y dura pena por cometer adulterio

 



Santa Lidwina de Schiedam (1380 – 1433)

Está santa aprovechaba las largas horas de insomnio y los dolores físicos producto de su deteriorada salud, para redoblar su permanente oración y entrega a Dios. Era entonces cuando experimentaba profundos éxtasis en los que según ella, su ángel guardián se le aparecía y conducía en cuerpo y espíritu al Purgatorio, en donde divisaba sus inmensos misterios. Sus descripciones sobre el lugar son minuciosas, interesantísimas y de una condición sobrenatural que ponen los pelos de punta con su lectura.

Describió en muchas ocasiones los diferentes estadios dentro del Purgatorio.

La santa vio durante uno de sus éxtasis a un alma en un estrato muy bajo del Purgatorio, en donde su sufrimiento atroz se asemejaba a aquel que padecen los condenados en el infierno. Se trataba del alma de un hombre al que había conocido bien durante su vida y al que ella apreciaba mucho. Quizá por ello su espanto y preocupación fueron enormes cuando, tras 12 años desde la muerte del desdichado y estando ella rezando precisamente por la salvación de su alma, le vio encerrado en las llamas de un bajísimo Purgatorio. “Pero ¿qué has hecho para merecer este castigo?”, le preguntó estremecida.

Entonces el alma de aquel conocido le relató lleno de amargura que durante su vida había vivido de forma muy disipada, habiendo tenido gran cantidad de amantes, provocando por ello un gran sufrimiento a su familia, que duró hasta los últimos días de su existencia. Por pura Misericordia, quiso el Señor que al caer él enfermo sintiera un gran arrepentimiento, por lo que pidió confesión y murió en gracia de Dios.

Durante doce largos años Santa Lidwina rezó con fervor por su alma, pues conocía su fama de rufián y la permanente traición hacia la esposa, suponiendo que todas sus plegarias serían pronto escuchadas. Precisamente por esta razón se aterrorizó cuando después de ese extenso tiempo se lo encontró entre las llamas de ese terrible Purgatorio.

El ángel de la guarda de la santa, que la acompañó visiblemente a semejante viaje, viendo el dolor que la estaba causando esta visión le dijo: –puedes ofrecer algo para aliviarle, para que alcance el cielo–. La santa accedió de inmediato y una vez recobrado el conocimiento ofreció ayunos, sus enfermedades, dolencias y todo tipo de oraciones, para liberar a esa pobre alma desgraciada.

Cuando Lidwina comprendió que no podía soportar más infortunios, rogó desesperadamente a Dios por la salvación de aquel por quien tanto había orado. Entonces el Señor le permitió ver cómo el alma del condenado a ese Purgatorio atroz, se elevaba suavemente desde los abismos hasta un fuerte halo de luz. Así comprendió que ninguno de sus padecimientos había sido en vano. ¡Dios utiliza hasta la más pequeña de nuestras oraciones para salvar almas!

viernes, 15 de marzo de 2024

DECENARIO DE LA PASIÓN DE JESÚS PARA UN ALMA DEL PURGATORIO

 

DECENARIO DE LA PASIÓN DE JESÚS PARA UN ALMA DEL PURGATORIO.

Piadosísimo Jesús, mira con benignos ojos las almas de los fieles difuntos por las cuales has muerto, derramando tu preciosa Sangre y sufriendo tormentos de Cruz. Amén.

Jesús mío, por aquel sudor copioso de Sangre que sudaste en el huerto, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por la Corona de agudas espinas que traspasaron tu Santísima Cabeza, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por las dolorosas caídas en la calle de la Amargura con la Santa Cruz a cuestas, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por tu Santísimo Rostro lleno de sangre, que dejaste impreso en el velo de la Verónica, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por la vestidura sangrienta que con violencia te desnudaron los sayones, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por tu Santísimo Cuerpo estirado en la Cruz y miembros atormentados, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por tus Santísimos Pies y Manos clavados con duros clavos, ten misericordia del alma de ...

Jesús mío, por tu Costado abierto con una lanza, de donde manó Sangre y Agua, ten misericordia del alma de ..

Se rezan 5 Padres Nuestros, 5 Ave Marías con Gloria a las 5 Llagas de Nuestro Señor Jesucristo en alivio y descanso de las Benditas Almas del Purgatorio.

Si con Tu Sangre preciosa,

Señor, las has redimido,

que la perdones, te pido,

por tu pasión dolorosa.

martes, 19 de diciembre de 2023

La huella de la mano de la Hermana Teresa María Gesta

 


LA HUELLA DE FUEGO DEL PURGATORIO: EL MISTERIO DE SOR TERESA MARGHERITA GESTA 

Quedó una huella de la mano de la Hermana Teresa M. Gesta, en su visita desde el purgatorio en el Convento de las Terciarias Franciscanas, Foligno, Italia

El día 4 de noviembre de 1859 había muerto de apoplejía fulminante, en el convento de Terciarias Franciscanas de Foligno, una buena hermana llamada Teresa Margarita Gesta.

Fue por muchos años maestra de las novicias, y a la vez encargada de la pobre ropería del monasterio.

Había nacido en Córcega, en Bastia, en 1797 y había entrado en el monasterio en febrero de 1826.

Doce días después de la muerte de sor Teresa, el 17 de noviembre, la hermana Ana Felicia, que la había ayudado y que la reemplazó después de su muerte, iba a entrando en la ropería, cuando oye gemidos que parecían salir del interior del aposento.

Algo azorada, se apresuró a abrir la puerta: no había nadie.

Dejándose oír nuevos gemidos, a pesar de su ordinario valor, sintió miedo.

“¡Jesús, María!; –exclamó – ¿qué es esto?”.

Aún no había concluido, cuando oyó una voz lastimera, acompañada de este doloroso suspiro:

“¡Oh, Dios mío! ¡Cuánto sufro! Oh Dios! ¡Peno tanto!”.

La hermana, estupefacta, reconoció pronto la voz de la pobre sor Teresa. Se repone como puede, y le pregunta:

“¿Y por qué?”

“A causa de la pobreza”, responde sor Teresa.

“¡Cómo!… – replica la hermana – ¡vos que erais tan pobre!”

“No es por mí misma, sino por las hermanas, a quienes he dejado demasiada libertad en este punto. Y tú ten cuidado de ti misma”.

Y al mismo instante la sala se llenó de un espeso humo, y la sombra de sor Teresa apareció dirigiéndose hacia la puerta, deslizándose a lo largo de la pared.

Llegando cerca de la puerta, exclamó con fuerza:

“He aquí un testimonio de la misericordia de Dios”.

Y diciendo esto tocó el tablero superior de la puerta, dejando perfectamente estampada en la madera calcinada su mano derecha, y desapareciendo en seguida.

La pobre sor Ana Felicia se había quedado casi muerta de miedo. Se puso a gritar y pedir auxilio.

Llega una de sus compañeras, luego otra y después toda la Comunidad; la rodean y se admiran todas de percibir un olor a madera quemada.

Buscan, miran y observan en la puerta la terrible marca, reconociendo pronto la forma de la mano de sor Teresa, que era notablemente pequeña.

Espantadas, huyen, corren al coro, se ponen en oración, y olvidando las necesidades de su cuerpo, se pasan toda la noche orando, sollozando y haciendo penitencia por la pobre difunta, y comulgando todas por ella al día siguiente.

Espárcese por fuera la noticia; los Religiosos Menores, los buenos sacerdotes amigos del monasterio y todas las comunidades de la población unen sus oraciones y súplicas a las de las Franciscanas.

Este rasgo de caridad tenía algo de sobrenatural y de todo punto insólito.

Sin embargo, la hermana Ana Felicia, aun no repuesta de tantas emociones, recibió la orden formal de ir a descansar.

Obedece, decidida a hacer desaparecer a toda costa en la mañana siguiente la marca carbonizada que había causado el espanto de todo Foligno.

Mas, he aquí que sor Teresa Margarita se le aparece de nuevo.

“Sé lo que quieres hacer; – le dice con severidad –; quieres borrar la señal que he dejado impresa.

Sabe que no está en tu mano hacerlo, siendo ordenado por Dios este prodigio para enseñanza y enmienda de todos.

Por su justo y tremendo juicio he sido condenada a sufrir durante cuarenta años las espantosas llamas del purgatorio, a causa de las debilidades que he tenido a menudo con algunas de nuestras hermanas.

Te agradezco a ti y a tus compañeras tantas oraciones, que en su bondad el Señor se ha dignado aplicar exclusivamente a mi pobre alma; y en particular los siete salmos penitenciales, que me han sido de un gran alivio”.

Después, con apacible rostro, añadió:

“¡Oh, dichosa pobreza, que proporciona tan gran alegría a todos los que verdaderamente la observan!”.

Y desapareció.

Por fin, al siguiente día, el 19, sor Ana Felicia, habiéndose acostado y dormido, a la hora acostumbrada, oye que la llaman de nuevo por su nombre, despiértase sobresaltada, y queda clavada en su postura sin poder articular una palabra.

Esta vez reconoció también la voz de sor Teresa, y al mismo instante se le apareció un globo de luz muy resplandeciente al pie de su cama, iluminando la celda como en pleno día, y oyó que sor Teresa con voz alegre y de triunfo, decía estas palabras:

“Fallecí un viernes, día de la Pasión y otro viernes me voy a la Gloria… ¡Llevad con, fortaleza la cruz!… ¡Sufrid con valor!”.

Se transfigura en una nube ligera, blanca, deslumbrante, y volando al cielo desaparece.

Y añadió con dulzura: “¡Adiós! ¡adiós! ¡adiós!…”.

Abrióse en seguida una información canónica por el obispo de Foligno y los magistrados de la población.

El 23 de noviembre, en presencia de un gran número de testigos, se abrió la tumba de sor Teresa Margarita, y la marca calcinada de la pared se halló exactamente conforme a la mano de la difunta.

El resultado de la información fue un juicio oficial que consignaba la certeza y la autenticidad de lo que acabamos de referir.

En el convento se conserva con veneración la puerta con la señal calcinada.

La Madre abadesa, testigo del hecho, se ha dignado enseñármela (dice Mons. de Ségur), y mis compañeros de peregrinación y yo hemos visto y tocado la madera que atestigua de modo tan temible que las almas que, ya sea temporal, ya sea eternamente, sufren en la otra vida la pena del fuego, están compenetradas y quemadas por el fuego.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Las almas del purgatorio pueden ser intercesoras



Santa Catalina de Siena decía que las almas del purgatorio que han sido libradas de sus penas nunca se olvidarán de sus benefactores en la tierra e intercederán por ellos ante Dios. Además, cuando esa persona llegue al cielo, ellas saldrán a recibirlo.

Además, sus plegarias protegen a sus amigos de los peligros y los ayudan a superar dificultades. Santa Catalina de Bologna dijo en una ocasión: "He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho más grandes de las Santas Almas (del purgatorio)".

San Juan Masías era otro santo que tenía una gran devoción por las almas o ánimas del purgatorio y con sus oraciones, especialmente el Rosario, logró liberar a un millón cuatrocientas mil según él mismo afirmaba tras una revelación divina.

Como retribución, obtuvo extraordinarias y abundantes gracias y ellas lo consolaron en su muerte

Fuente: aciprensa

viernes, 18 de agosto de 2023

Oración para el bautismo espiritual de los niños abortados

 



La santísima Virgen María en su advocación de “Nuestra Señora de la preciosísima sangre de Cristo”, enseñó esta oración para bautizar espiritualmente a los niños abortados.

(Esto fue revelado el 29 de julio de 1998).

“Padre Celestial, Tu Amor Es Eterno. 

En tu Océano de Amor, salvaste al mundo a través de Tu Único Hijo Jesucristo hecho Hombre. 

Ahora mira a Tu Único Hijo en la cruz, quien está constantemente sangrando por Amor de su gente y perdonando al mundo. 

Purifica y bautiza a los niños abortados con Tu Preciosa Sangre y Agua que manaron del Sagrado Costado de Tu Hijo Jesucristo, quien colgó muerto en la cruz, para su salvación En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Que ellos, a través de la Santa Muerte de Cristo, obtengan la vida eterna. 

A través de sus Heridas, sean sanados y a través de Su Preciosa Sangre sean liberados. 

Para que se regocijen con los Santos en el cielo. 

Amén.

Ella dijo: “Por medio de esta oración, un gran número de inocentes bebés no nacidos serán salvados. 

Recen esto diariamente y háganlo saber al mundo entero. 

Cualquiera que enseñe esto, no será condenado. 

Las almas inocentes en el Paraíso, no le permitirán perderse. 

Yo, con mi Amor y misericordia, lo protegeré para que no caiga en pecado.

Oremos por los más indefensos.

ARGENTINA ES CATÓLICA